Ahí estábamos, seis mujeres, con la tarea de escribir sobre nuestros fracasos, sobre los días que quedamos mal ante la familia, ante el espejo, de cuando nos sentimos feas, tontas o enfermas, porque sin esa sinceridad no hay buena literatura.
Ahí estábamos, seis mujeres, con la tarea de escribir sobre nuestros fracasos, sobre los días que quedamos mal ante la familia, ante el espejo, de cuando nos sentimos feas, tontas o enfermas, porque sin esa sinceridad no hay buena literatura.
Cuando las palabras callan